Crimen y Ciencia Forense

 

¿Qué es Ciencia Forense?

Algunas de las claves que los criminalistas encuentran no pueden ser vistas a simple vista; algunas son hasta más pequeñas.

La definición del diccionario de ciencia forense es la aplicación de prácticas científicas dentro del proceso legal. Esencialmente esto se traduce en investigadores altamente especializados o criminalistas, que localizan evidencias que sólo proporcionan prueba concluyente al ser sometidas a pruebas en laboratorios. Parte de la evidencia que hallan a menudo no puede ser vista a simple vista, a veces es hasta más pequeña. La ciencia forense ahora usa de manera rutinaria ADN en delitos seriamente complejos, solucionando muertes a partir de estos bloques estructurales de la vida.

Mientras los criminales han desarrollado maneras cada vez más ingeniosas de quebrantar la ley, nuestras fuerzas policiales han tenido que idear maneras más efectivas para someterlos a la justicia. Incluso cuando pareciera que un criminal desapareció sin dejar rastro, los detectives se percataron hace ya un buen rato que esto simplemente no es cierto. Con cada contacto que establecemos con un lugar, objeto o incluso otra persona, se deja una presencia física. Todos sabemos que las huellas dactilares y las fundas de una bala pueden delatar a un ladrón, pero ¿sabías que las fibras, los cabellos extraviados e incluso hasta el sucio de tus zapatos pueden implicarte en una investigación criminal?. De hecho, casi todo lo que se encuentra en la escena de un crimen puede ser sometido a prueba y usado como evidencia para probar o refutar la presencia de un sospechoso.

Criminalistas

Los criminalistas, es decir las personas que se encargan de reunir, analizar e interpretar la evidencia forense, trabajan en el lado más duro de los crímenes no resueltos.La profesión está conformada por una variedad de diferentes disciplinas y especialidades.

Investigadores de la Escena del Crimen

Aunque es el personaje de ficción a la orden del día, el trabajo de un Investigador de la Escena del Crimen es de todo, menos glamouroso. Ellos son responsables de acopiar evidencia como fibras, huellas dactilares, cabello u otras partículas del lugar del crimen. Una buena parte de su trabajo es asegurarse de que la evidencia esté a salvo y sea transportada sin contratiempos al laboratorio. Los Investigadores de la Escena del Crimen no siempre son oficiales de policía, muchos son especialistas en investigaciones profesionales. Pero sea quien sea el que realice la tarea, su trabajo es asegurarse de que la escena del crimen esté documentada y fotografiada en mínimo detalle. Los Investigadores de la Escena del Crimen demandan tan poca actividad como sea posible en el lugar del delito; esto evita que cualquier evidencia o claves potenciales sean destruidas o alteradas.

Analista de Huellas Latentes

Estos criminalistas son responsables de hacer copias de las huellas halladas en la escena del crimen y contrastarlas en una base central de datos, con las huellas conocidas de criminales. Su trabajo incluye huellas dactilares, huellas de la palma de la mano y huellas de pisadas. Nuestras huellas dactilares son completamente únicas y permanecen inalteradas a lo largo de nuestras vidas. A pesar de que el fundamento para identificar a un sospechoso por huellas latentes no ha cambiado en casi un siglo, los métodos para archivarlas y compararlas sí lo han hecho. Sigue existiendo una fiabilidad constante en las huellas dactilares y la tecnología ahora juega un rol crucial en el archivo y comparación de las huellas. Programas de reconocimiento, digitalización y bases de datos enormes, hacen que el trabajo de un analista de huellas sea ahora más fácil y eficiente.

Analista de Armas de Fuego

Los crímenes por arma de fuego van en aumento; sólo el año pasado tuvieron un incremento sostenido del 3% en el Reino Unido. Como consecuencia, los servicios de analistas de armas de fuego están en constante demanda. Entrenados para reconocer armas y municiones, estos profesionales analizan las propiedades balísticas de las balas y construyen un gráfico de lo que pasó con ellas una vez que dejaron el arma.Los investigadores de armas de fuego también establecen claves vitales en la escena del crimen. Por ejemplo, su responsabilidad es determinar cuan alejada estaba la víctima del arma o, si el disparo fue realizado a distancia, estimar la trayectoria de la bala. También comparan balas y sus fundas bajo un microscopio para corroborar el tipo de arma que se usó para dispararla.

Analista de Marcas de Herramientas

Las herramientas son utilizadas con frecuencia en crímenes, por ejemplo una palanca que es utilizada para abrir una ventana. Y al igual que una huella dactilar puede delatar al delincuente, las marcas de armas dejadas en pinturas, mastique, yeso o madera pueden ser igualmente incriminatorias. Las herramientas tienen características distintivas, no sólo su diseño físico, sino también el material con el que fueron fabricadas. Las marcas de estriación del metal a partir del cual son forjadas las herramientas pueden ser comparadas, correspondidas y usadas como medio para lograr que se produzca un arresto. Las marcas de deslizamientos y los cortes hechos por las herramientas en otros materiales también pueden revelar una buena cantidad de información bajo un microscopio comparativo.

Analista de Documentos
Las pistas de papel han sido desde hace tiempo un apoyo principal para lograr una sentencia. Pero existen otros métodos que el analista de documentos tiene a su disposición. El análisis detallado de la escritura de alguien por ejemplo, o la inspección de las propiedades físicas y químicas de una tinta o papel en particular. A veces, al probarse que un sospechoso ha eliminado una parte de un documento se puede evidenciar y establecer una línea de acusación. Un polvo conocido como Lycopodium puede ser esparcido sobre un documento para revelar la presencia de restos de goma de un borrador. Los documentos quemados tampoco se deshacen siempre de la evidencia; los investigadores rocían el papel chamuscado con una solución vinil diluida para endurecer y proteger los restos carbonizados. Los papeles pueden entonces ser fotografiados y analizados en el laboratorio.

Analistas de Evidencia

A lo largo de nuestra vida, vamos recogiendo y depositando constantemente diminutas muestras de material: polvo, piel, fibras y toda clase de cosas. La mayoría pasa totalmente desapercibida. Sin embargo, cuando se comete un crimen serio todos estos ejemplos de evidencia se convierten en una fuente de gran valor para los criminalistas. No importa cuan cuidadoso sea un criminal tratando de cubrir las pistas que deja, es imposible deshacerse completamente de ellas. En ocasiones un par de fibras de ropa puede ser la única pieza sólida de evidencia que tiene la policía para seguir adelante. Un cabello de la víctima puede haberse escondido debajo del asiento de un carro, o las fibras de alfombra pueden haberse adherido a las suelas de los zapatos de la víctima. Algo que parece tan insignificante puede terminar probando las acciones de un criminal.

Científicos Forenses

Esencialmente, una armada de expertos científicos, los científicos forenses se especializan en todo, desde odontología hasta insectos.Es su experiencia científica y su juicio professional, lo que ayuda a conformar el cuerpo de la evidencia.

Patólogos

Expertos en entender cómo funciona en vida el cuerpo humano, los patólogos están igualmente bien informados en la descomposición gradual que tiene lugar una vez que la llama se ha extinguido. De hecho la muerte es el insumo de su ocupación. Estos médicos altamente especializados determinan los cambios estructurales y funcionales que tienen lugar en un cuerpo. Hacen esto utilizando una gran variedad de métodos, usualmente durante la autopsia.

El patólogo examina el cuerpo abriéndolo para inspeccionar los órganos internos y establecer la causa de la muerte. Por ejemplo, el proceso gástrico deja de funcionar en el momento en que se produce la muerte, por lo que analizando la comida sin digerir que quedó en el estómago, se puede obtener una idea de lo que sucedió en las horas y minutos anteriores al evento. Por supuesto, los patólogos también trabajan con los vivos. A menudo son solicitados para determinar cómo se ha producido una herida durante un asalto o violación. El Colegio Real de Patología se refiere a su trabajo como una ciencia oculta.

Antropólogos

Durante una investigación en la que un crimen se remonta a años o incluso décadas atrás, los antropólogos forenses se suman a la investigación para analizar los restos de esqueletos. Su experiencia puede a menudo ser vital para construir el perfil biológico de una víctima. Detalles como edad, sexo, raza, altura y peso pueden ayudar a una identificación efectiva. Pero no antes de una examinación inicial para determinar si los restos son de hecho humanos.

Si hay sospecha de juego sucio, el antropólogo forense estimará los huesos buscando evidencia de violencia o trauma. Por ejemplo, signos de heridas de puñal o huesos rotos. A los investigadores antropólogos se les pide a menudo que visiten el sitio donde fueron localizados los restos y que ayuden a exhumar el cuerpo.

 

Odontólogos

Los archivos dentales son con frecuencia unos de los métodos más efectivos para identificar un cuerpo. Al igual que las huellas dactilares, los dientes de todos son diferentes. La forma, el tamaño, la alineación, las astillas y caries quedan registradas en minucioso detalle cuando los dentistas chequean nuestros dientes. Los odontólogos piden estos archivos y los contrastan con cualquier marca de mordisco que se encuentre en la escena del crimen o los comparan con los dientes de un cuerpo sin identificar. Los odontólogos mandan a hacer rayos X de los dientes del cadáver antes de compararlos con los archivos dentales de personas desaparecidas.

La primera vez que los dientes fueron utilizados para identificar cuerpos fue en 1849, luego de un fuego en la Ópera de Viena.

 

Entomólogos

Los entomólogos han sido utilizados en varias ocasiones en investigaciones de asesinatos, de manera más notable en el caso del asesinato de Lydney en 1961, en Gloucestershire, Inglaterra. La víctima había sido hallada durante los meses del verano en avanzado estado de descomposición y llena de gusanos.

El profesor Keith Simpson, el científico pionero asignado a la investigación, comprendió que las moscas sólo dejaban huevos en la carne muerta cuando ésta estaba a cierta temperatura. Luego de fijarse en qué estado del ciclo de vida se encontraban los gusanos, Simpson determinó con éxito el tiempo de muerte. Se encontró un sospechoso principal; los cargos por asesinato y el encarcelamiento se efectuaron poco después.

 

Pesquisidores/Examinadores Médicos

Al final, son los analistas médicos y los pesquisidores quienes lideran el equipo de ciencia forense. Estos últimos son en general asignados a supervisar las averiguaciones y no necesariamente tienen habilidades forenses o médicas. Los examinadores médicos por su parte son patólogos entrenados con amplia experiencia en el área forense. Los pesquisidores que no tienen experiencia forense normalmente designan a un examinador médico como su asistente.

 

Los examinadores médicos trabajan en paralelo con la policía, y les proporcionan sus hallazgos a lo largo de la investigación. Son responsables de fiscalizar la investigación forense y presentar los resultados en la corte. También son responsables de la identificación del cuerpo, determinando el tiempo y causa de muerte, y de firmar el certificado de muerte.

 

El FBI

La Oficina de Investigación Federal (FBI, según sus siglas en inglés) es el brazo investigador del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Establecida en el edificio J. Edgar Hoover de la calle Pensilvania de Washington DC, esta gran organización emplea 11500 agentes especiales y consume un presupuesto anual de US$ 4.3 billones.

Mientras que la responsabilidad de la CIA es alertar a los Estados Unidos de las amenazas foráneas, la principal responsabilidad del FBI es encargarse de la inteligencia en suelo estadounidense. Las preocupaciones principales son terrorismo, crimen organizado, tráfico de drogas, crimen cibernético y negocios de evasión de las altas finanzas, conocidos como crímenes de cuello blanco. El FBI también actúa con otras agencias extranjeras que resguardan la ley, en un intento por contener el crimen global.

La historia de los federales se remonta a 1908, cuando nueve detectives y un grupo de contadores fueron contratados para investigar un creciente fraude de tierras durante un período de rápida expansión en los Estados Unidos. Desde entonces el FBI ha investigado innumerables casos y su salón de famosos delincuentes incluye a: Al Capone, Bonnie y Clyde y el brutal ladrón de bancos John Dillinger.

En el Lugar

Puede que el crimen haya ocurrido minutos, meses o inclusive años atrás, pero el sistema es siempre el mismo…

 

Valorando el escenario del Crimen

Una escena del crimen segura.

En el instante en el que llega la policía a la escena del crimen, se llevan a cabo de manera rigurosa y estricta una serie de procedimientos. La razón de esto es simple: puede que los lugares de los crímenes luzcan desolados, pero de hecho están llenos de evidencia que conectan a un delicuente con un crimen. Es vital que las claves no sean alteradas, contaminadas o destruidas; el fracaso en la implementación de estas prácticas puede poner en riesgo el caso entero.

La primera acción es valorar la extensión del lugar y aislar el área con un cordón, bien sea un solo cuarto o una calle completa. Toda la evidencia debe ser preservada tal y como fue encontrada. También es crucial que el número de personas que irrumpen en el escenario del crimen se limiten al mínimo posible (sí, incluso el de los detectives) ya que toda persona que entra puede introducir material que confunda. Para hacer concesiones en esto, los oficiales establecen un registro de todas las personas que entran y salen del escenario del crimen.

Los oficiales luego determinan si el sitio es un escenario primario o secundario del crimen; si fue el lugar donde se llevó a cabo el delito o si es el lugar al que el sospechoso se desplazó una vez cometido el crimen. También tratan de establecer los puntos de entrada y de salida del sospechoso.

Localizando la Evidencia

El crimen es documentado con descripciones escritas, fotos, videos y dibujos.

Los detectives entonces se mueven cuidadosamente alrededor de la escena tratando de establecer qué pasó y en dónde. El lugar del crimen es documentado con descripciones escritas, fotografías, videos y dibujos. Los investigadores primero apuntan a las áreas donde el contacto puede haber sido más probable; puertas o ventanas por las que el sospechoso pudo haber entrado o salido; alacenas, gavetas, cajas de seguridad u otros lugares en donde se guardan cosas, particularmente en casos de robo.

Independientemente de la extensión del escenario del crimen, es necesario que los investigadores busquen dentro de su límite. Los investigadores repasan sistemáticamente la escena del crimen buscando información. Cruzan el territorio en forma de cuadrícula, espiral o haciendo un recorrido lineal como un granjero ara un campo. La tarea inicial es concentrarse en la evidencia física que respalda las teorías iniciales de los detectives. Por ejemplo, marcas de herramientas dejadas en una entrada forzada, huellas dactilares dejadas por el intruso o ciertamente, manchas de sangre. De hecho todo lo que ayude a los detectives a reconstruir los eventos que pudieron haber sucedido.

Reuniendo la Evidencia

Las piezas de evidencias de la escena de un crimen son recolectadas y guardadas en recipientes especiales.

La evidencia más vulnerable es la que se recoge en primer lugar. Generalmente esto se refiere a las cosas que pueden estar a merced de los elementos; el viento por ejemplo, puede desplazar un cabello. Las fibras y cabellos son reunidos usando recursos de luz que alteran el contraste y destacan hasta las más diminutas partículas de hilachas. Estos pueden ser transferidos a envases usando pinzas.

En lugares interiores, alfombras enteras son aspiradas usando bolsas de basura nuevas para demarcar cada área. Este material puede ser tamizado para rastrear evidencia vital. Las huellas dactilares son fotografiadas y rociadas con polvo que se adhiere a cualquier depósito aceitoso y revela el patrón en espiral de la huella. Entonces se puede tomar una copia de la huella usando papel adhesivo. Estas bandas transparentes son colocadas sobre la huella momentáneamente antes de ser desprendidas, lo que proporciona a los investigadores una reproducción exacta de la huella dactilar para llevar al laboratorio. Toda la evidencia es empaquetada separadamente y sellada herméticamente para salvaguardarla de contaminación por contacto accidental.

Equipos

 

Herramientas Utilizadas

Equipamiento Forense

Los criminalistas utilizan un diverso surtido de equipos a fin de registrar hasta el último detalle antes de que algo sea alterado. A menudo se graban notas habladas en un Dictaphone, las cuales serán transcritas luego; también se usan cámaras para hacer tomas panorámicas y planos cerrados detallados de las heridas y de las piezas individuales de evidencia.

La evidencia forense se divide aproximadamente en dos categorías: física y biológica. La evidencia física generalmente se refiere a huellas, armas de fuego u otros artículos; la evidencia biológica es por ejemplo la presencia de sangre, cabello u otros fluidos corporales. A menudo se ponen tiendas de campaña en los sitios exteriores para prevenir que la evidencia sea destruida por los elementos.

Fuentes de luz alternativas como la ultravioleta y la infrarrojo son utilizadas con frecuencia para recoger evidencia tales como fibras, las cuales pueden no ser perceptibles a simple vista. Los analistas de huellas exponen las huellas dactilares con polvos, o hacen copias de muestras individuales con cinta adhesiva.

También se utilizan equipos de vaciado para hacer impresiones de huellas de autos, pisadas, y marcas dejadas por herramientas; la evidencia forense diminuta es reunida por los investigadores haciendo uso de pinzas y estropajos de algodón.

 

 

 

Análisis

El lugar del crimen puede contener una cantidad enorme de claves susceptibles a ser rastreadas. El trabajo del analista es separar las claves incriminatorias de las circunstanciales.

 

Balística

Los primeros casos de identificación de armas de fuego tuvieron lugar en 1835 en la ciudad de Londres. Los crímenes por armas de fuego han aumentado de manera desbordada desde entonces, pero también lo ha hecho la comprensión de los criminalistas en materia balística.

Una vez que el arma ha sido disparada existen toda clases de vías que los investigadores pueden perseguir para dar con el culpable. Las cubiertas de las balas y las balas en sí mismas revelan bajo el microscopio los signos delatores. Los expertos buscan las marcas de estrías para distinguir qué arma fue utilizada para impulsar la bala. También es posible seguir la trayectoria de la bala alineando los hoyos dejados por ésta y los puntos de entrada, a fin de determinar el lugar exacto desde donde fue disparada la bala.

 

Análisis de ADN

En 1986, se usó por primera vez el ADN para solucionar un crimen; la muerte de dos chicas en Leicestershire, Inglaterra. El proceso ha sido refinado desde entonces. Ahora los analistas pueden identificar el color del cabello de un sospechoso a partir del ADN y los expertos predicen que pronto será detectable también el color de la piel y las características faciales.

Muestras de ADN encontradas en la escena de un crimen son a menudo muy pequeñas para ser analizables. Los equipos de Reacción en Cadena de Polimerasa (PCR, según sus siglas en inglés) utilizan la manera natural en la que el ADN se copia a sí mismo y lo amplifican, proporcionándole a los criminalistas hebras replicadas de ADN que son utilizables. Este gran avance en la tecnología genética también ha ayudado a resolver casos que habían permanecido sin resolver por años. Ahora los llamados “casos fríos” están siendo abiertos de manera rutinaria e investigados con técnicas forenses modernas; algunos de estos datan de los años 50 y más allá.

Perfiles de Personalidad

Los analistas psiquiátricos estudian las claves que rodean al crimen para valorar el estado mental de un sospechoso.

Los expertos observarán por ejemplo: · ¿Cómo el perpetrador pudo haber obtenido el acceso para cometer el crimen? · ¿Cómo fue asesinada la víctima. De manera violenta, furiosa, o quizás de manera ilógica? · ¿Intentó el sospechoso cubrir las pistas de algún modo? · ¿Qué fue lo que atrajo al sujeto a cometer este crimen en particular? · ¿Existe alguna clave en el tiempo o lugar que pudiera servir como indicio de una fantasía u obsesión en particular?

Visto en la fría luz del día, puede contribuir a esbozar una imagen confiable del criminal, a pesar de que su verdadera identidad sea totalmente desconocida.

 

 

Huellas Dactilares

Esencialmente, la punta de nuestros dedos son únicas. Las formas que hacen son conocidas por los analistas de huellas como arcos, espirales y vueltas. Esta última es la más común, las huellas en forma de vueltas cuentan para un 60% de la población.

Los criminalistas toman impresiones de las huellas que se dejan en la escena del crimen y las comparan con las del sospechoso. A pesar de que el sistema de clasificación fue desarrollado tan pronto como 1899, todavía se utiliza ampliamente hoy en día. Sin embargo en la actualidad, las huellas dactilares son digitalizadas y archivadas en enormes bases de datos que pueden ser chequeadas en computadora para buscar huellas coincidentes en una fracción del tiempo que alguna vez le llevó a una pequeña armada de investigadores.

 

Fibras

Estamos rodeados por fibras: nuestra ropa, alfombras, la pelusa que se acumula en el auto en el que escapan los ladrones. En 1910, un oficial de policía francés, Edmond Locard, estableció el principio de que cada contacto que establece una persona, deja detrás una clave que puede ser rastreada. Su reporte constituye la piedra angular de la ciencia forense.

Utilizando el principio de Locard, los criminalistas que analizan fibras de la escena de un crimen pueden ser capaces de identificar los detalles más mínimos: tipo de ropa, fuente e incluso hasta el fabricante de la tela. A partir de una sola fibra, los analistas de fibra pueden probar de manera concluyente que un sospechoso estaba presente y pueden ayudar a encarcelar a alguien.

La Mente Criminal

Una técnica de investigación funciona con los pensamientos en vez de con evidencia física que se puede recoger y empaquetar.Los perfiles criminales inplican la valoración de lo que ha hecho el criminal, la motivación y la predicción de si lo hará otra vez.

 

Poniendo a Prueba el Cerebro

Existe una serie de pruebas psicométricas que están diseñadas para analizar el cerebro y determinar la capacidad mental. Las pruebas de Coeficiente Intelectual ayudan a los profesionales a evaluar la inteligencia del sospechoso y los procesos de pensamiento, mientras que las pruebas proyectivas ayudan a revelar los misterios de su personalidad. Estos exámenes permiten a los psiquiatras forenses sumergirse en las obsesiones del sujeto que pudieran tener alguna influencia en su comportamiento.

El más famoso es la prueba Rorschach, en la que el paciente describe una serie de manchas de tinta. Obviamente es imperativo que los psiquiatras forenses hagan un buen diagnóstico. Una diagnosis errónea puede poner en riesgo todo el juicio. Pero no es así de simple; para empezar, determinar la enfermedad mental sólo reposa en la profesión médica hasta cierto punto. Los psiquiatras sólo pueden aconsejar en base a sus hallazgos. La última palabra con respecto a la sanidad o insanidad del sospechoso, la tiene el juez y el jurado.

 

Decepción

Los sospechosos a menudo son propensos a simular defectos mentales y físicos para evadir la responsabilidad de sus acciones. Los psiquiatras estarán pendientes para captar durante las entrevistas algunas señales que pudieran darle la alerta de una simulación.

La mente criminal puede producir algunas tácticas engañosas, por ejemplo confesar un crimen menor para enmascarar un crimen mucho más serio, lo que efectivamente proporciona al perpetrador una coartada. El nerviosismo es una señal común de que el sospechoso puede estar mintiendo. El discurso rápido o titubeante, el sudor y el evitar hacer contacto con los ojos, son señales confiables de que el sospechoso puede estar mintiendo. De igual manera, el modo en el que se sientan, mueven y reaccionan al interrogatorio. Cualquier golpecito con los dedos o señal de inquietud, y la postura desgarbada o desplomada, usualmente destacan en el lenguaje corporal de quien tiene algo que esconder.

 

 

Delincuentes Reincidentes

En general, los asesinos están impulsados por algún motivo, bien sea dinero, algún tipo de venganza o para silenciar a un testigo con el que se desea enmascarar un crimen previo. Cuando un asesino en serie, violador o saboteador escoge víctimas al azar, los investigadores no pueden hacer más nada sino predecir qué es lo que el criminal hará como paso siguiente.

Uno de los más horribles asesinos de la historia fue Jack el Destripador quien aterrorizó el este de Londres en 1888. Sus asesinatos de prostitutas, aparentemente sin motivo, empezaron y terminaron sin ninguna advertencia. El hecho de que los crímenes nunca fueron castigados tan sólo contribuyó al mito. La ciencia forense ha evolucionado mucho desde entonces.

Tan sólo un siglo después, en 1989, el apuesto y encantador trabajador de la caridad Ted Bundy era ejecutado en Florida. Él asesinó a 15 mujeres jóvenes en un período de violencia que duró de 1974 a 1978. En este tiempo engañó a la policía y escapó de prisión dos veces, siempre volviendo a sus volátiles maneras de asesinar. Fue finalmente condenado cuando la parte acusadora hizo coincidir de manera exitosa sus récords dentales con las marcas de mordiscos que había en una de sus víctimas.

Crimen Verdadero

En la investigación de una muerte, cada día que pasa las pistas se ponen cada vez más frías. Pero con el robo de arte, mientras más tiempo pase los investigadores están más cerca de resolver el crimen. Estadísticamente, la mayor parte de los robos de arte requieren varios años o incluso décadas para ser resueltos.

Sabiendo que un trabajo recientemente robado puede ser reconocido hasta por el público general en un caso altamente publicitado, los ladrones a menudo esconden el arte durante un largo tiempo antes de intentar colocarlo en el mercado. Esta es la razón por la que tan sólo un 20% del arte robado es alguna vez recuperado. Mientras muchas casas de subastas, incluyendo las líderes como Christie’s y Sotheby’s, tienen como política chequear si algún trabajo artístico es robado antes de aceptarlo para la subasta, la ley no exige que esto sea obligatorio por lo que facilita que el arte robado se escape a través de las rendijas que proporcionan los establecimientos más pequeños.

De acuerdo con los hallazgos del Registro de Arte Perdido, el 54% del arte robado es localizado en catálogos de subastas, 31% por la policía, 6% por marchantes de arte y 6% a través de la búsqueda en el Registro de Arte Perdido. Vital en la lucha para exponer el crimen artístico, el experto científico es quien puede autentificar un artículo genuino o evidenciar una copia al examinar los más diminutos trazos de pintura. Equipados con la prueba del carbón, análisis de pigmentos y técnicas de rayos UVA fluorescente, estos especialistas pueden descubrir hasta las copias más profesionales. Por ejemplo, trata de hacer pasar una pintura como un Vermeer o un Velázquez cuando contiene pigmento azul de Prusia y puedes detectarlo, ya que el pigmento sólo fue introducido en 1704.

 

 

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