Imprimir
Categoría: Criminología
Visto: 20654
Mesopotamia, el Código de Hammurabi combatió en primer lugar la criminalidad “dorada”, terminando con la terrible corrupción de la administración babilónica, quitando la función judicial a los sacerdotes y dándola a los jueces. En el se encuentran múltiples disposiciones preventivas y un plan de Política Criminológica, cuida que los delincuentes pobres no queden desamparados y establece un tribunal superior de apelación.
En el antiguo Egipto el derecho, la religión, la magia y la ciencia son una misma cosa y donde encontramos una gran información es en el libro de los muertos. Fueron los primeros en inventar métodos de identificación criminal.

En China por el año 1500 a.c., conocían la identificación por medio de las huellas dactilares y fue hasta finales del sigo XIX cuando Herschel y Faulds, descubrían para el mundo occidental la importancia de las huellas dactilares.


Confucio, se ocupo en varias ocasiones de analizar el fenómeno criminal; así afirma que hay 5 especies de delitos imperdonables:
1.            El que el hombre medita en secreto y practica bajo capa de virtud.
2.            Incorregibilidad reconocida y probada contra la sociedad.
3.            Calumnia revestida con el manto de la verdad para engañar al pueblo.
4.            venganza, después de tener oculto el odio por mucho tiempo, en las apariencias de la verdad.
5.            Formular el pro y el contra sobre el mismo asunto, cediendo al interés que se tenga en pronunciar una u otra cosa.
Israel, es interesante ver en la Biblia la cantidad de crímenes, delitos, y hechos antisociales que se relatan, desde el homicidio, el adulterio, el incesto, etc. Es un libro sagrado y como tal la explicación que da generalmente religiosa, todos los actos, aun los meramente sociales, tiene características de sacralizad.
En los griegos podemos distinguir ya las tres grandes corrientes o tendencias criminológicas: Biológicas, Sociológicas y Psicológicas, representadas por Hipócrates, Platón y Aristóteles.
Protágoras entra en la historia de la penología como el primero en defender la teoría de la ejemplaridad  de la pena contra la teoría de la expiación, es decir enuncia la función de prevención general de la pena.
Arquímedes figura entre los precursores de la criminalística.
Sócrates dice que el centro de la ética socrática es concepto de virtud (areté). Quien dice conócete a ti mismo.. y señala que la justicia, entre otras virtudes no es más que la sabiduría. Debe enseñarse a los criminales cómo no cometer más infracciones, dándoles la instrucción y la formación que les hace falta.
Podemos considerar a Hipócrates como el iniciador de la corriente biologista de la Criminología, ya que interpreta el comportamiento humano como resultante del temperamento, y a éste como producto de los humores. La teoría de los humores ha llegado a nuestra época, al menos en cuanto a terminología, pues los humores son cuatro que producen cuatro temperamentos. Si predomina la sangre se tendrá temperamento sanguíneo, si la bilis, colérico, flemático si domina el moco o flema, melancólico si es la bilis negra. Lo anterior también se relaciona con el clima.
Platón puede ser el antecedente de las corrientes en Criminología, ya que señala como el crimen es producto del medio ambiente, y la miseria es un factor criminógeno, pues produce pillos y villanos, y el oro es causa de muchos delitos, ya que la codicia es creada por abundancia, que consigue apoderarse del alma enloquecida por el deseo. Describe en “La Republica” como un joven puede convertirse en criminal por la presión del medio, por las malas compañías y las orgías.
Platón enuncia los dos principios básicos de la Penología moderna: El primero que es el del tratamiento del delincuente, no su simple castigo, sino la socialización y la reeducación y el segundo, el aspecto preventivo del castigo, se castiga no por el gusto de castigar, sino que se castiga como advertencia, como prevención para que los demás no delincan. Platón reconoce la multiplicidad de factores sociales:”Los crímenes son producidos por falta de cultura, por la mala educación y por la viciosa organización del Estado”.
Aristóteles puede considerarse el fundador de la corriente Psicológica de la Criminología.  En sus profundos estudios sobre el alma, Aristóteles nos revela cómo las pasiones son causas del delito, y como éstas pueden llevar aún al hombre virtuoso a cometer un crimen. Sigue el aspecto platónico de creer que es la pobreza uno de los factores criminógenos más importantes, que es la miseria la que engendra rebelión y delito, pero señala que los delitos más graves no se cometen para adquirir lo necesario, si no para lo superfluo.
En Alejandría, la medicina forense y la medicina en general tuvieron un gran avance en el período comprendido de 305 a150 a.c., pues lo reyes Ptolomeos dieron autorización para que los cadáveres de los criminales fueran entregados a los médicos para su estudio. Erasístrato, médico griego, descubrió los principios básicos de lo s que ahora se llama el polígrafo o detector de mentiras.
Lucio Anneo Séneca, es considerado el más grande criminólogo de la antigüedad, ya que su obra es de tal penetración, de tal análisis psicológico, que puede considerarse un importante precursor de nuestra ciencia. En su análisis de la ira,  lo considera como motor básico por el que la sociedad están siempre en lucha fratricida. Tres frases se Séneca que nos pueden demostrar sus conocimientos en la metería: “El crimen rompe los pactos formados por el crimen”. “El malvado no puede oír hablar de un crimen sin acordarse del suyo”. “El buen Juez condena al delito, pero no ultraja al delincuente”.