Trastorno Bipolar o Psicosis Periodica Maniaco Depresiva

TRASTORNO BIPOLAR ó PSICOSIS PERIÓDICA MANIACO DEPRESIVA
Por: María Laura Quiñones Urquiza

“Mis sensaciones de vacío eran en cuestión de horas y a veces hasta de minutos. Es decir, estar riendo y de pronto sentir un enorme vacío y comenzar a llorar desesperada queriendo herirme y tal vez hasta morirme … la verdad es que nunca intenté suicidarme, pero sí sentía grandes impulsos de lastimarme, eso aliviaba la intensa carga emocional que llevaba dentro y me daba placer ver mis brazos heridos, aunque luego me sobrevenía vergüenza, temor de que alguien lo viera y me creyera loca …… me miraba en videos, fotos y sentía que la persona que veía era demasiado linda o demasiado fea para ser yo, nunca era yo la que veía, yo era la imagen que me devolvía el espejo. Respecto de mi alimentación, era una obsesión por bajar de peso, quería llegar a verme mal, verme los huesos, no me pregunto por qué, pero afortunadamente no llegue a eso … me diagnosticaron trastorno bipolar, igualmente no me considero una psicotica, es decir sé que he tenido brotes psicóticos, pero tengo muchos muchísimos rasgos de histeria … además (aunque con un grandísimo esfuerzo) siempre pude llevar una vida "normal", es decir, estudiar, trabajar, solo que cuando me sentía desbordada me sobrevenían estos ataques de angustia tan profundos … La verdad es que hoy por hoy me siento muy bien y hasta feliz! con solo 3 meses de terapia, luego de haberlo pasado tan mal … Afortunadamente me encuentro en vías de superar todo eso, aunque todavía no puedo sacar de mí la obsesión por la belleza, ni el malestar cuando veo mujeres lindas. Pero bueno…poquito a poco…”
R. 19 años



Las psicosis bipolares se caracterizan por alternar entre accesos de euforia desbordante y la tristeza profunda o melancolía (*), ambas generalmente sin motivos aparentes que las justifiquen, aparentes porque ambos polos son notorios para quien observa a estos pacientes. La labilidad afectiva, es decir el repentino y radical cambio de ánimo: bienestar- desesperanza, alegría-tristeza, risas–llanto, el deterioro de todas o casi todas las actividades sociales, laborales, creativas, placenteras y su irritabilidad (sobretodo en niños o adolescentes) se observan dentro de los grandes cambios que trae aparejado este trastorno.

Su forma de aparición puede ser progresiva o brutalmente súbita, en la mayoría de los casos suele declararse con el acceso depresivo. Sus fases se deben a desequilibrios espontáneos de carácter químico (endógeno), provocando en el paciente trastornos tímicos, es decir de la afectividad profunda. Las FASES o accesos tienen diferente duración y al remitir, es decir desaparecer, no suelen dejar deterioros notorios en la personalidad, por lo tanto ésta quedaría en condiciones iguales a las que se encontraba antes del período de riqueza y mayor variabilidad sintomática.

Veremos entonces los signos y síntomas característicos de cada una de las fases.

FASE MANÍACA o ACCESO DE MANÍA FRANCO AGUDO

Se denomina Manía a un estado de hiperexcitación de las funciones psíquicas caracterizado por la exaltación del humor y el desencadenamiento de las pulsiones instintoafectivas. La liberación desordenada y excesiva de la energía se manifiesta por igual en los dominios psíquico, psicomotor y neurovegetativo.
H. Ey

Aquí se observa una autoestima exagerada, de pronto quieren correr, amar, son inmensamente felices como si hubiesen ganado el premio mayor de la lotería o descubierto la cura contra el cáncer, son invadidos por sentimientos de ensanchamiento, grandiosidad y hasta de furor patológico que puede hacer que canten, se desnuden, caminen apuradamente de un lado al otro dentro una habitación durante horas. Las paredes, las ventanas, los objetos se convierten en un obstáculo para seguir descargando ese furor, y hasta pueden llegar a romperlos, a lanzarlos, convirtiéndose así en peligrosos para sí mismos y para terceros. También puede manifestarse durante la fase maníaca el libertinaje sexual, donde no importa el quién, es necesaria una descarga para semejante desborde de tensión. Una paciente bipolar salía a la calle sin ropa interior, vestida con ropa blanca casi transparente lo cual es usual en época veraniega, pero en invierno no, la ropa interior era sentida como aprisionante en su cuerpo tanto que “impedía la normal circulación sanguínea”, la sensación de frío no era experimentada, si no más bien la sensación de sofocación.

En la bipolaridad, por tratarse en general de una psicosis, los delirios también se forman dependiendo la fase de este trastorno, pueden ser de omnipotencia derivándose en los de exaltación mística, donde entidades tan altas como los Dioses lo elijen a él para importantes misiones. Aquí el delirio aparece como racionalización del síntoma que el paciente experimenta, es decir busca una explicación a tanta grandeza emocional y corporal llegando a una conclusión o razón patológica, digamos delirante. Otra mujer con el mismo diagnóstico, cuenta que si no se le hubiese mostrado el video, la filmación de ella persiguiendo con un cuchillo a su mejor amiga en su fiesta de cumpleaños, no podría creer lo peligroso que resultó ser dejar de tomar su medicación unos cuantos días por motus propio, ella no registró este hecho ni como visto, ejecutado o algo parecido, como quizás podría ocurrir con una esquizofrenia por la sensación de desdoblamiento o delirio de influencia, simplemente tiene amnesia lacunar (parcial) al respecto.

También el sentimiento de agrandamiento o levitación puede llevar a estos pacientes a arrojarse desde alturas o a herir a otros pensando que nada les va a pasar, hay casos en que el dolor corporal que podría haber sentido cualquier persona al sufrir cortes, no es registrado por ellos y es por esto que algunos se automutilan para poder volver a sentir alguna conexión con su cuerpo (asomatognosia). A veces las sensaciones de amplitud corporal pueden hacer que lleguen a cortar alguna parte de su cuerpo por considerarla sobrante, inservible o de poco uso y como tales son un “estorbo”.

La alegría, la sonrisa y carcajada inadecuadas frente a sucesos desgarradores son manifestaciones de la fase maníaca.

Habitualmente se sienten descansados con solo tres horas de sueño debido a la disminución de la necesidad de dormir, ello se debe a los trastornos químicos que también afectan al sistema hipotalámico hipofisiario, regulador del: sueño-vigilia, frío-calor, hambre y sed.

Su caminar, el hablar en voz alta, la sonrisa perenne, el ensanchamiento espacial, la sensación de que el tiempo corre rápido y no alcanza, hacen que su lenguaje sea más veloz y hasta inentendible (taquilalia), esto refleja que el pensamiento también se encuentra acelerado (taquipsiquia). La paraprosexia hace que se imposibilite la concentración en un punto fijo, porque la atención dirigida o voluntaria esta abolida, siendo invadida por estímulos menores y sin importancia como sonidos de autos, voces lejanas, etc. tal es así que no pueden vehiculizar su concentración en contenidos externos por muchos segundos, ya que inmediatamente su interés pasa a ser otro, así reptea en cada uno de los estímulos externos que se presentan en su campo.

La FUGA DE IDEAS es propia del cuadro maniaco, fundamentalmente la idea directriz de algún discurso, se ve aplastada por las ideas secundarias, por eso de un tema pasa a otro pero finalmente hasta puede retomar la idea directríz y el pensamiento llega a la finalidad, pese a la aceleración de las representaciones mentales.

Aparece el fenómeno conocido como hipermnesia, es decir la evocación de recuerdos añejos se logra con suma nitidez y lujo de detalles, dándose esto de manera automática y sin el menor esfuerzo.

Hay una búsqueda exagerada de actividades placenteras: compras compulsivas, inversiones alocadas, búsqueda de relaciones sexuales ocasionales, etc.

La peligrosidad puede exteriorizarse también en actitudes pendencieras o que ofenden al pudor ajeno, llegando a veces al escándalo, ello sin importar si hay niños mirando su “espectáculo”.

La ingesta de clorhidrato de cocaína provoca sensaciones muy parecidas a la fase maníaca de un trastorno bipolar, algunas escuelas de psiquiatría como la francesa las incluyen dentro de las psicosis por intoxicación. El diagnóstico diferencial deberá hacerse también con el hipertiroidismo por medio del análisis sanguíneo conocido como Perfil Tiróideo.

FASE DEPRESIVA o ACCESO DE MELANCOLÍA:

Haré hincapié para diferenciarla de la depresión exógena, cuya tristeza es consecuencia de sucesos externos que tienen un correlato interno, es decir una reacción esperable que puede tener una persona frente a una pérdida, frustración o muerte de un ser querido, es por esto que también se la reconoce como depresión reactiva.

Normalmente una persona cae en lo que algunos llaman un “pozo” ante un evento que implique un cambio rotundo en su mundo interno (por ejemplo: trabajo, casa, status, dinero, etc.). Los duelos también suelen ser disparadores de MECANISMOS DE DEFENSA, entre ellos defensas depresivas o maníacas: una madre acaba de enterrar a su hijo pequeño y decide cantar, bailar, celebrar, tal como hacen en algunas tribus africanas. Pero estos dos mecanismos son consecuencia de un evento, un hecho concreto que hasta justifica tales reacciones y traen aparejados cambios periódicos en la personalidad de un sujeto. Terminado el duelo, la personalidad vuelve a ser la misma, se recuerda y se capitaliza la experiencia.

En una depresión endógena ocurre que el paciente padece al éxito logrado como si fuera un DOLOR MORAL, llora sin motivo. La felicidad, lo que haría saltar de alegría a cualquiera, a él lo entristece, nada, absolutamente nada lo motiva, todo lo empuja hacia la melancolía y anhedonia. Los síntomas señales también son la hipersensibilidad y los delirios de culpa o autoacusaciones, y digo delirios porque: “el hambre en el mundo se debe a que no pude ir a misa y dejar la dádiva ese domingo” o ”Ese anciano que murió en las noticias murió porque no pude estar allí para ayudarlo”, vemos pues como hay una regresión al pensamiento mágico infantil, al pensamiento animista y narcisista, donde una mínima acción propia, puede desencadenar grandes cambios en el universo.

Las ideas y tentativas de suicidio sin planes específicos ponen el alerta a quienes los rodean. Estas preocupaciones pueden crear trastornos del sueño tales como insomnio o hipersomnia a modo de evasión o debido a las cefaleas causadas por el agotamiento mental.

Los delirios de ruina se manifiestan del mismo modo, existe la premonición de que no hay nada para remediar el triste final que se avecina, decía un paciente: “tengo 20 propiedades (lo cual era cierto) pero sé que voy a terminar junto con mi familia en la indigencia muy pronto debido a que olvidé pagar a término la cuenta del celular de mi hijo este mes”, vemos pues como el DELIRIO es irreductible, y es consecuencia de un pensar patológico. El signo del omega melancólico que se forma en su ceño (entrecejo) fruncido, es característico, el rictus de llevar una carga pesada, el timbre de desolación que hay en su voz es también común. La charla puede hasta tornarse infinita por la lentitud en el habla o en sus respuestas debido a que hay una dificultad en evocar, reconocer y procesar el material mnésico. La rigidez en el pensamiento se nota en su tratamiento de temas exclusivamente grises, pues todo su interés esta en contenidos desesperanzadores y que justifican la sensación de vacío.

Las ilusiones del recuerdo hacen que a un evento que todos habían experimentado como felíz, incluso él mismo, hoy se torne lleno de detalles tristes que ahora solo él recuerda.

Aquí los pensamientos se encuentran inhibidos de su potencialidad ideopráxica, puede que en algún momento desee higienizarse después de muchos días, pero todo queda en un pequeño dejo de voluntad para conformar a los demás, no porque realmente tenga la necesidad de hacerlo, casi siempre son vencidos por el cansancio. También se puede observar la pérdida o aumento importante de peso, este desorden no es consecuencia de dietas o ingesta de psicofármacos.

Las bien llamadas depresiones post parto así como algunos trastornos endócrinos pueden tener entre sus síntomas a la depresión endógena, sabemos que las depresiones post parto pueden durar desde 6 meses a un año dependiendo del paciente, lo mismo se da en trastornos como por ejemplo el hipotiroidismo de Hashimoto. Pero ninguna de estas dos alteraciones forman parte de una estructura psicótica o son diagnosticadas como trastornos bipolares, es por ello que siempre es necesario un diagnóstico diferencial en psiquiatría.

(*) en casos circulares. También pueden presentarse períodos de lucidéz intermitentes, etc.

Bibliografía:
DSM IV, Valdez 1995
Tratado de Psiquiatría, Henry Ey, P. Bernard, CH. Brisset – VIII Edición