T.O.C. Trastornos Obsesivo Compulsivos o Neurosis Obsesiva

oEn esta oportunidad vamos a describir una de las alteraciones que está caracterizada a decir del psiquiatra francés Henry Ey, por su: incoercibilidad, automatismo, lucha y conciencia de enfermedad. Así mismo, veremos las potencialidades criminales de pacientes que cursan con una caracteropatía: pureza de síntomas obsesivo compulsivos y no simplemente rasgos. Hemos de saber que a las caracteropatías es muy raro encontrarlas en un paciente, más bien lo que abunda son personas con pocos ó muchos rasgos de Neurosis Obsesiva.

La represión es el mecanismo por excelencia de las neurosis, a merced de la cual se  lleva al olvido algo que es doloroso y costoso para la economía psíquica, vale decir, el reconocerlo sería sinónimo de profunda tristeza, angustia, depresión y un sinnúmero de sensaciones displacenteras. Como hemos visto en anteriores artículos, el retorno de lo reprimido será en forma de síntomas, acciones sintomáticas, sueños camuflados, chistes, actos fallidos, etc.

Cuando esta angustia reprimida retorna a los pensamientos concientes, busca ser ligada y controlada pero no lo logra por las vías habituales: llantos, darle nombre a la situación angustiosa recordándola, etc. Esta angustia flota buscando enlazarse a alguna representación externa y evitable como en el caso de las fobias; en un órgano del cuerpo como en el caso de las histerias funcionales manifestándose en dolores, parálisis o paroxismos sin base orgánica; o queda simplemente flotando como en el caso de los ataques de pánico y se descarga de modo acotado en momentos impensados con síntomas somáticos contundentes: palpitaciones, sudoración, temblores, etc.

Dentro del crisol de alteraciones que pueden sobrevenir también esta la Neurosis Obsesiva, cuya finalidad es controlar la angustia por medio de rituales patológicos compulsivos. Lo que realmente entristece al paciente ha sido despojado de importancia, es decir el recuerdo doloroso ya no lo es, pues su afecto displacentero ha sido desplazado hacia los rituales de modo que no existen vínculos asociativos entre el episodio traumático y la angustia. Tal es así que pueden contar por ejemplo episodios de maltrato físico infantil desgarradores infringidos por un padre sádico, con total indiferencia, es decir sin tristeza, angustia o rabia.

En la esfera de lo psíquico, los pensamientos triviales y obsesivos se le IMPONEN al paciente sin poder controlarlos. En la esfera del comportamiento, los actos compulsivos TOMAN la vida del paciente. Al revés de las esquizofrenias en que los pensamientos que ocupan su mente son percibidos como impuestos desde afuera, aquí los pensamientos se portan mas como un asunto privado, ya que son reconocidos como propios además de absurdos.

 

La pendulación mental (duda), la oscilación de los pensamientos obsesivos llamada también rumia y los ritos, sitian al paciente dentro de una fortaleza de la cuál no puede salir para volver a ser él mismo.

 

Las compulsiones en el plano mental se reflejan por ejemplo en la aritmomanía: resolver cálculos aritméticos infinitos, en las obsesiones religiosas enfervorizadas que evidencian muchas veces un carácter patológico, en la onomatomania: deseo incontenible de pronunciar palabras obscenas o de carácter coprolálico en recintos religiosos, velorios, reuniones familiares, etc.

 

Sus dudas metafísicas o sobre asuntos sin importancia son analizadas excesivamente sin llegar a una síntesis.

 

La duda corroe poco a poco aun aquello de lo que solemos estar seguros al máximo, como por ejemplo dejar una luz apagada, para lo cual acuden 5 veces seguidas llegando finalmente a la conclusión de que esta perfectamente apagada.

 

Todo desemboca en una creciente indecisión, una falta cada vez mayor de energía, lentitud y restricción de la libertad.

 

Muestran una extremada conciencia moral, son correctos y escrupulosos más de lo habitual, todo esto para contrarrestar los pensamientos agresivos que pueden también ocupar su mente.

 

La duda y la oscilación permanente sobre un solo tema que puede ocuparles todo el día, hace que se pierda la potencialidad ideo práxica del pensamiento, es decir el ejecutar el acto que pensamos llevar a cabo, aquí hasta el más mínimo quehacer cotidiano se ve retardado o imposible, no sin antes cumplir determinados rituales de carácter rígido que harán que el acto tenga éxito, podemos observar así una regresión al pensamiento mágico, propio de los niños y de los pueblos primitivos, para quienes con un canto y una danza pueden suspender o llamar la lluvia, lograr una buena cosecha en determinado año, etc. El neurótico obsesivo cree firmemente que sus cábalas son imprescindibles para poder continuar adelante con lo que va a ejecutar, gracias a la protección mágica lograda con esos ritos, sumándose la omnipotencia de las ideas que lo hacen pensar que sus conjuros lograrán matar, resucitar, y hasta hacer milagros.

 

Las llamadas acciones obsesivas, con cosas ínfimas, inofensivas, las mas de las veces repeticiones, floreos ceremoniosos sobre actividades de la vida cotidiana.

 

Una de las particularidades de esta alteración es la Fobia al contacto, a ser tocado, a ser contagiado por gérmenes ajenos o que abunden en el ambiente.

 

El obsesivo puede desplazar una obsesión pero no suprimirla: como por ejemplo el lavarse las manos 35 veces por día, será sustituido por otra compulsión: meter y sacar la llave 20 veces antes de utilizarla definitivamente para abrir una puerta. Con el tiempo, la desplazabilidad de todos los síntomas se aleja de su primera compulsión como una de las características principales de este cuadro.

 

Frente a los pensamientos agresivos o de exhibirse desnudo en lugares sagrados ó públicos se crea un mecanismo de defensa: la FORMACION REACTIVA ANTAGONICA: rezar, persignarse, tener una conducta pudorosa exagerada.

 

El lavarse las manos tiene un significado de limpieza, que no es específicamente la higiene corporal, podría estar contrarrestando un deseo sexual coprofílico u otro de carácter atípico.

 

Su obsesión por la simetría en las formas tiene por finalidad el poder controlar algo, ya que no pueden controlar sus propios pensamientos

 

Los impulsos que siente en el interior de sí pueden igualmente dar una impresión infantil y disparatada, pero casi siempre tienen el más espantable contenido como tentaciones a cometer graves crímenes, actos de piromanía, crueldad con las personas y animales, atropellos sexuales, suicidio, etc. de suerte que no solo los desmiente como ajenos, sino que huye de ellos, horrorizado se protege de ejecutarlos mediante prohibiciones (generalmente monetarias) y autocastigos a modo de purificarse de los mismos.

 

Cuando las ideas agresivas que pueden ocupar su mente son llevadas a cabo podemos decir que ha fallado la defensa obsesiva.